lunes, marzo 31, 2008
Alcanzá lo que querés
Me preocupa, altera, fastidia la invasión del concepto "donde quieras, cuando quieras" y cualquiera de sus derivados. Lo que quiero es caminar por donde sea que mis impulsos me lleven sin verme obligada a ver el millón de opciones de "hacer lo que quiero" que tengo, todo el tiempo, a toda hora, en todo lugar. Auxilio, la publicidad me está comiendo el cerebro, el tiempo, los ojos, los oídos, las sonrisas. Invasión invasión invasión intraterrestre y Objetos Valorados Nunca Imaginados.
jueves, marzo 27, 2008
La buena reputación es conveniente dejarla caer a los pies de la cama
Resulta que no hay piel, la puta madre. Después de darnos varios besos, vamos a ese colchón ansioso y plaf, no pasa nada. Nos miramos y sabemos que la mente del otro carbura carbura carbura ad infinitum y no puede relajarse. Nos faltan palabras, no sabemos qué hacer, nos volvemos adolescentes. Muero por hacer estallar las estrellas con vos, que el mundo explote de nosotros y pum pum ram, pero la imaginación se vuelve paranoia y el límite ya no es el cielo, sino nuestras percepciones que no nos dejan tranquilos. Entonces decidimos que lo mejor es evadir la tensión, pero no me –nos- sale muy bien.
Te invito a reinventar movimientos y a no pensar más, espero que aceptes. Sería una lástima que.
domingo, marzo 09, 2008
"En realidad son las 6:41"
Estoy ansiosa por escuchar de nuevo en todos lados noticias, comentarios, chistes y excusas sobre el cambio de hora. Puaj.
Uh, este fue el primero.
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Uh, este fue el primero.
viernes, marzo 07, 2008
Ocho cosas que querría hacer antes de morir si usted fuera aLdY
Los delirios de una mente me invitaron a pensar en items que me gustaría alcanzar antes de que mi corazón deje de hacer tum tum tum tum. Aquí van:
- Pasar al menos una noche en cada continente.
- Volar artificialmente de todas las formas posibles.
- Emprender otra vez un viaje sin destino planeado ni tiempo de regreso.
- Enamorarme y amar al mismo ser.
- Llenar una pileta con globos o fideos o telgopor o espuma o crema y jugar.
- Ser docente.
- Fundar algo que potencie la imaginación.
- No lidiar ni con un gramo de fucking culpa.
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- Pasar al menos una noche en cada continente.
- Volar artificialmente de todas las formas posibles.
- Emprender otra vez un viaje sin destino planeado ni tiempo de regreso.
- Enamorarme y amar al mismo ser.
- Llenar una pileta con globos o fideos o telgopor o espuma o crema y jugar.
- Ser docente.
- Fundar algo que potencie la imaginación.
- No lidiar ni con un gramo de fucking culpa.
jueves, marzo 06, 2008
La historia de mi vida
A mis 23 años hay dos cosas que me interesa controlar y no puedo ni siquiera pensar estrategias para lograrlas: el vínculo entre mis dientes y mis uñas y mis constantes llegadas tarde.
martes, febrero 26, 2008
Encuentros
Las vueltas de los clicks me hicieron llegar el lunes pasado a una serie de entrevistas hechas por futuros colegas comunicólogos, como le gustaba decir a una docente, o comunicadores sociales, como nos gusta más a nosotros. La última de ese montón de preguntas y respuestas editadas era al tiernamente incisivo historiador Osvaldo Bayer. Entre muchas palabras, había algunas dedicadas a describir la casa de este sabio que vive seis meses en Argentina y seis en Alemania, donde su familia decidió quedarse después de ser perseguida por algunos repugnantes gobernantes -cacofonía. Estas palabras, decía, se detenían -sin dar coordenadas ni datos específicos- en un cartel que hay en la puerta de entrada al hogar dulce hogar de Bayer, en el que se lee: "El tugurio". Enseguida me gustó esa combinación de letras. Tugurio: choza o casilla de pastores / habitación, vivienda o establecimiento pequeño y mezquino. Bayer cuenta en la entrevista por qué ese término, por qué el cartel y por qué en la puerta, pero lo que me interesa no olvidarme es lo que sigue.
Ese mismo día, tres horas más tarde, fui como todos los mediodías para mi trabajo en Belgrano. Como hace poco hubo un cambio de oficinas, aún estoy descubriendo formas de llegar con distintos paisajes urbanos. Decidí entonces cambiar mi recorrido y en lugar de caminar por Cabildo, lo hice por la calle Arcos. De repente llegué a la avenida Monroe, y de repente subí la vista, y de repente vi una puerta, y de repente leí un cartel que decía "El tugurio", y de repente me sentí adentro de una cadena de hechos ¿azarosos? que desembocan en felicidad, y de repente sonreí.
Era lunes 18 de febrero, cumpleaños de Osvaldo Bayer.
¿No es genial?
Ese mismo día, tres horas más tarde, fui como todos los mediodías para mi trabajo en Belgrano. Como hace poco hubo un cambio de oficinas, aún estoy descubriendo formas de llegar con distintos paisajes urbanos. Decidí entonces cambiar mi recorrido y en lugar de caminar por Cabildo, lo hice por la calle Arcos. De repente llegué a la avenida Monroe, y de repente subí la vista, y de repente vi una puerta, y de repente leí un cartel que decía "El tugurio", y de repente me sentí adentro de una cadena de hechos ¿azarosos? que desembocan en felicidad, y de repente sonreí.
Era lunes 18 de febrero, cumpleaños de Osvaldo Bayer.
¿No es genial?
domingo, enero 13, 2008
No sé
La mente se vuelve un signo de interrogación que nunca se cierra porque ni siquiera sé qué es lo que me estoy preguntando. Es tiempo de indecisión y de vueltas a la calesita de sensaciones adolescentes. La paramnesia me ataca y me arranca gotas saladas que salen salen salen y no se escurren ni desaparecen. ¿Por qué elegir implica renunciar?